Yo no tengo miedo a llorar, yo no tengo miedo al fracaso, no tengo miedo a caer, no tengo miedo a querer y no poder, no tengo miedo a soñar y desear, no tengo miedo a meterme hasta la cabeza cuando nado en el mar o a tocar fondo en una piscina, no tengo miedo a chillar para desahogarme, no tengo miedo a decir que tengo miedo, no tengo miedo al ver una película de terror y luego esconderme debajo de la sábana, no tengo miedo a perder en una partida de cartas o de ajedrez, no tengo miedo a descubrir qué hay en el mundo, no tengo miedo a vivir, no tengo miedo a morir, pero, ¿sabes una cosa? Sí que hay una cosa que me da mucho, muchísimo miedo, no hay cosa tan aterradora como esa.. Tengo miedo, mucho miedo a perderte o no llegar nunca a tenerte, de eso tengo miedo, de no ser parte de tí..
Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado en las que nos dé tiempo a todo menos a perder el tiempo. Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de querer estar conmigo por el resto de tus días.
Por pedir, pido y preciso que exista un preciso momento, en el que se te escape un beso... cuando menos te lo esperes, y cuando más lo lleve esperando yo. Por pedir, te pido en una tarde lluviosa, dentro de una casa sin gente, sobre un sofá sin cojines para que sólo puedas abrazarte a mí, en frente de mi película favorita… Bueno, si quieres, en frente de tu película favorita…
Me pido entonces tus dedos acariciando mi brazo, y mis cosquillas jugando al escondite con ellos. Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente, y mojarnos los labios sin que nos vea la gente.
Pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez, agarrando con mi mano tu brazo, y tu risa fuese la mejor de mis melodías, y después, en un intento por no dejarme ir, me hagas perder todo menos la sonrisa.











